lunes, 28 de abril de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
martes, 22 de abril de 2014
La traducción y sus efectos, nota de Silvia Hopenhayn en La Nación.
Walter
Benjamin es una figura que brilla en la historia del pensamiento. Por
sus textos, sus lecturas, su modo de andar por el mundo y el coraje de
su huida, con trágico final. Benjamin se suicidó mientras escapaba de
los nazis, el 26 de septiembre de 1940, en la población catalana de
Portbou. No logró (o no quiso) llegar a Nueva York, donde lo esperaba su
amigo Theodor Adorno.
Benjamin fue un excelso crítico de arte,
filósofo andariego, ensayista de su tiempo. Si bien sus escritos
sobrevolaron todo el siglo XIX y primeras décadas del XX, hay dos
autores que fueron pilares de su ensayística (y existencia): Charles
Baudelaire y Franz Kafka. Benjamin se dedicó a Kafka en distintos
momentos de su vida; su primer trabajo extenso, publicado en 1934,
apareció en la revista Sur bajo el título "Ensayos escogidos". Sus
amigos más cercanos, apuntalaron sus comprometidas lecturas del autor
del cuento "Ante la ley". Bertolt Brecht pensaba que, con sus
reflexiones, Benjamin "se hacía la cama al fascismo judío". Scholem dijo
que Benjamin "sabía que tenemos en Kafka una teología negativa del
judaísmo". Por su parte, el propio Benjamin confesaba que la lectura de
Kafka le provocaba un tormento físico.Una oportunidad de comprender mejor este tormento -e íntima comunión- es la lectura del recién editado Sobre Kafka, textos, discusiones, apuntes, de Walter Benjamin (Eterna Cadencia), en cuidada traducción de Mariana Dimópulos, también autora del revelador prólogo. Allí señala: "Acaso a primera vista se trate de una interpretación literaria; es también una discusión sobre el origen y la posibilidad del derecho". El concepto de verdad y el de origen aparecen ligados, a través del propio Benjamin, en la obra de Kafka.
Aquí me gustaría festejar un contagio, el del traductor con la obra traducida. Un pasaje misterioso de la lengua que establece uniones particulares. ¿Acaso Edgar Allan Poe no se infiltró en la tinta de Cortázar, luego de que éste dedicara años a traducir toda su obra, por encargo de la Universidad de Puerto Rico en 1956, antes de escribir la mayoría de sus cuentos fantásticos? ¿Quedó Borges indemne al traducir Bartleby, el escribiente, de Hermann Melville, y sobre todo La metamorfosis, de Kafka?
La novela recién aparecida de Mariana Dimópulos, Pendiente (Adriana Hidalgo), es un fruto delicioso de su tarea literaria en distintas lenguas. De prosa fina, seca y profundamente audaz, consigue que sentimientos recónditos afloren en el cuerpo, casi como un calambre de amor. Esther Cross calificó bellamente su libro de "novela de acción pasional". Podría entonces decirse que la traducción es una experiencia única de lectura que atraviesa al escritor, y en felices ocasiones, produce obras subrepticiamente ligadas. Dimópulos también es responsable de la conmovedora y lúcida Correspondencia 1930-1940, de Gretel Adorno con Walter Benjamin, publicada por Eterna Cadencia y de los insondables cuentos de Robert Musil dedicados a las mujeres: Tres mujeres y Uniones, editados en El Hilo de Ariadna.
NOTA AQUÍ
martes, 15 de abril de 2014
DURANTE LA FERIA WALDHUTER PRESENTA 6000 TITULOS
El stand 520 del Pabellón Azul exhibirá en esta 40 edición el más diverso fondo bibliográfico de narrativa y humanidades con obras publicadas por sellos nacionales independientes, pero sobre todo por editoriales extranjeras en estos rubros.
En su mayor parte de España (Acantilado, Atalanta, Alpha Decay, Errata Naturae, Impedimenta, Libros del Asteroide, Nórdica y Periférica, entre otras), pero también de Chile (Cuarto Propio, Metales Pesados, Tajamar y Ediciones Diego Portales) y México (Almadia y Red Altexto), cuyos catálogos no suelen circular con demasiada fluidez en el mercado local.
Entre otras novedades de narrativa, el buscador de perlas podrá encontrar: la nouvelle "Querido Diego, te abraza Quiela" del Premio Cervantes 2013, Elena Poniatowska (Impedimenta); "La casa de hojas" y la obra debut de Mark Z. Danielewski, quien ha sido comparado por este libro con Joyce, Melville, Borges y David Lynch (Alpha Decay).
También "Cartas a Felice" de Franz Kafka, 500 epístolas que revelan el mundo íntimo del gran autor checo (Nórdica), "Algún día este dolor te será útil" de Peter Cameron, considerada por la crítica estadounidense como una de las mejores novelas de los últimos tiempos (Libros del Asteroide), y "El camino al lago desierto de Franz Kain", autor fundamental por primera vez traducido al castellano (Periférica).
Otro hallazgo que llegará a la mesa de novedades es "Trébol de cuatro hojas", obra que nace de la confluencia en los años cincuenta alrededor de la ensoñación de los franceses Lise Deharme, musa del surrealismo; André Breton, precursor de aquel movimiento; Julien Gracq, "el último clásico"; y el poeta y dramaturgo Jean Tardieu (Demipage).
Entre las crónicas, se destaca el desembarco de un libro que solo existía en una edición en castellano de 1976: "El combate de Norman Mailer", donde el padre del Nuevo Periodismo relata los pormenores de uno de los encuentros más célebres de la historia del boxeo: el de George Foreman y Muhammad Alí, que tuvo lugar en Zaire (hoy República Democrática del Congo) el 30 de octubre de 1974 (Contra).
También arribarán, entre los ensayos, "La utilidad de lo inútil", un manifiesto del italiano Nuccio Ordine contra la idea de que la ganancia se convierta en un fin en sí mismo (Acantilado), y "¡El arte o la vida! El caso Rembrandt" de Tzvetan Todorov, donde el pensador se interroga sobre cómo se desarrolla el proceso que convierte a alguien en un artista de excepción (Vaso Roto Ediciones).
Y, entre los libros-objeto más codiciados del stand estará "Museo Hérge", una edición de diseño, concebida como un museo de papel, que invita a descubrir el mundo de Georges Rémi (Zephyrum).
martes, 8 de abril de 2014
"La descomposición" otra vez al alcance de los lectores
Afortunadamente abril nos trae otra vez a las estanterías "La descomposición" del fantástico escritor Hernán Ronsino. Este amante de las letras nacido en Chivilcoy, sociólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires, vuelve a editar su novela que arrancó deslumbrando a todos y terminó siendo parte de la trilogía Glaxo (2009) y Lumbre (2013).
Recurriendo a una prosa pausada pero simultáneamente llena de acción, el autor nos adentra en el mundo pampeano que no se anda con chiquitas. Ronsino nos habla de "vientos húmedos, rastreros", tornados, de amaneceres en el campo, hombres sudorosos que cruzan palabras y escopetas, de "alpargatas que al pisar el pasto, provocan un sonido suave, amortiguado", de días y momentos que son tan pequeños "como un grano de maíz tirado en la pampa". Ronsino describe personajes pregnantes como el Bicho Souza, Kieffer o el Viejo Pujol que van cobrando vida a través de las páginas, que se suceden en un ambiente denso pero al mismo tiempo de aire puro en la provincia. Una dualidad entre vida y muerte que flota a lo largo de toda la prosa.
Hay violencia que siempre está a punto de explotar, no sólo física sino también la violencia que se da en la desmantelación de un futuro que no llega, de una familia que se rompe, de la naturaleza que nos muestra su furia.
En un breve cruce de palabras con Hernán Ronsino hablamos de esta reedición de su primera novela. Un libro de lectura obligada dentro de la literatura argentina contemporánea.
DR: ¿Qué te genera que se vuelva a publicar "La descomposición"?; ¿Hay gérmenes y continuidades; o quiebres y rupturas con tu presente?
Hernán Ronsino: La descomposición es mi primera novela. Se publicó en 2007. Es decir, es un libro más o menos reciente. De modo que Eterna Cadencia decida reeditarlo, volverlo a poner en circulación, es una gran alegría para mí. El libro reaparece después de la edición de Glaxo y Lumbre. Y seguramente será leído, a diferencia de como fue leído cuando apareció, en relación con esos libros. Por lo tanto, la reedición pone a la novela en otra trama de lectura, que la conecta con el mundo que se fue desplegando tanto en Glaxo como en Lumbre. Por eso mismo siento que en La descomposición está el comienzo de una búsqueda narrativa, la fundación de un universo, pero también es una novela que condensa, de un modo particular, un tema que - y cada vez más lo siento así - tiene que ver con la reflexión sobre la escritura y la muerte.
En "La descomposición" Ronsino relata: "Algunos nacieron para ir a la guerra, algunos espíritus guerreros; pero otros, como yo, no saben hacer otra cosa que soñar con las palabras. No me queda otra salida". Palabras de un escritor que sabe de lo que escribe.
La descomposición
144 págs. | Eterna Cadencia. PH- Lucio Ramírez
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